turista accidental accidental accidental correo
el turista se llama accidentalmente...

Terapia de choque

-No es normal.
-
-Te digo que no es normal
-
-Es que ¿no vas a decir nada
-
-Podrías darme la razón, por ejemplo
-
-Desde luego que tengo toda la razón y te digo que esto no es normal. Llevamos más de media hora esperando y nada, que este hombre no aparece.
-Si, puede que esté atendiendo un caso urgente, pero ¿qué me dices de la puntualidad?
-
-De acuerdo yo siempre suelo llegar tarde, pero por esa misma razón me gusta la puntualidad.
-Buenas, soy el doctor Beltrán, y ¿usted es el señor Pedráz, supongo.
-Profesor.
-Doctor, llámeme doctor.
-Profesor, yo soy el profesor Pedráz.
-¿Profesor Pedráz?, si por supuesto y ¿qué me cuenta, “profesor”?
-Yo, que quiere que le cuente, ¿qué me dice usted “doctor”?
-No se preocupe, toda va a ir bien.
-Esto no es normal, te digo que no es normal.
-No se preocupe, todo va a ir bien, le digo.
-No le decía a usted, doctor.
-Y ¿a quién le decía, si puede saberse?
-Es que ¿no vas a decir nada?
-Pero si le estoy hablando.
-Le digo a él, no a usted.
-¿A él?, ¿a quién, señor Pedráz?
-Profesor.
-Llámeme doctor.
-Y usted llámeme profesor, profesor Pedráz.
-Y bien “profesor” ¿usted sabe por qué está aquí?
-Por supuesto y usted doctor ¿sabe por qué está aquí?
-Yo estoy aquí para ayudarle.
-Bien, entonces ¿qué me cuenta?
-Y ¿qué me cuenta usted?
-No empecemos de nuevo y tú di algo por favor.
-Ya le digo que estoy aquí para ayudarle.
-Y yo le digo que no hablaba con usted
-Le repito que quiero ayudarle, pero...
-Si quiere ayudarme, dígame algo de Julio José.
-Le diré algo, no se preocupe, ya le diré algo.
-Bien y ¿cuándo me dirá algo?
-No cree que antes debería contarme alguna cosa usted.
-No creo que a usted le interese lo que yo le cuente.
-Y ¿cómo le voy a decir algo si usted no me cuenta?
-No es normal, lo que aquí pasa no es normal y tú, no tienes nada que decir.
-Ya le he dicho que...
-Le repito que no estaba hablando con usted.
-Ya veo que no habla conmigo, y si no hablamos no podré ayudarle.
-Bueno doctor, ¿me va a decir algo de Julio José?
-Por supuesto Julio José...
-Pero yo no soy Julio José.
-Señor Pedráz...
-Profesor Pedráz, para usted y de nombre Cesar Julio.
-¿Cómo, usted no es Julio José?
-No, doctor, ya le digo que yo soy César Julio. Julio José es mi hermano.
-Acabáramos, entonces no estoy hablando con Julio José.
-Usted habla por los codos, pero no me dice nada.
-Bien, creo que primero tendría que hablar con Julio José y luego decirle algo.
-Eso sería lo correcto.
-De acuerdo, primero hablaré con Julio José.
-Hágalo.
-Lo haré.
-Ya te decía yo que esto no era normal, José Alejandro.
-Alberto, sólo Alberto.
-No estaba hablando con usted, solo Alberto.
-Alberto sólo, Doctor Alberto Beltrán.
-Y yo Profesor César Julio Pedráz.
-¿No dijo José Alejandro?
-Jasé Alejandro es mi hermano.
-Su hermano ¿no es Julio José?
-Ese es mi otro hermano, el que usted tiene que ver.
-Ah, entonces Julio José es el que sufre de doble personalidad.
-Puede que sufra, todos sufrimos de una manera u otra, yo también sufro de esperar y de no hallar respuestas.
-Entonces ¿José Alejandro es la otra personalidad de Julio José?
-No cambiemos de tema, doctor y no se líe más.
-Bien, yo creía que Julio José sufría doble personalidad.
-Permita que lo dude, doctor.
-Permita que dude de sus dudas, profesor.
-Dude todo lo que quiera.
-Pues bien, dudo de que usted sea profesor y de que José Alejandro exista.
-Es que ¿usted no ve a José Alejandro?
-Bien, dejemos eso por ahora, hablaré con Julio José.
-Hable también con Antonio David.
¿ Con Antonio David?
-Si hable con él, es el que más sabe de Julio José.
-Ah, Antonio David es la doble personalidad de Julio José.
-No, Antonio David es nuestro otro hermano.
-Otro hermano doble ¿”profesor”?
-Oiga, Doctor solo Alberto, ¿tiene algún problema para comprender un sencillo árbol genealógico?
-Yo comprendo perfectamente, pero...
-Pues yo creo que usted no entiende a las familias numerosas, quizá es porque es hijo único.
-¿Porqué cree que soy hijo único?
-Usted mismo lo dijo: solo Alberto.
-Yo dije que me llamaba sólo Alberto, no que fuera solo.
-Es lo mismo, doctor, no lo compliquemos más, ¿va a decirme algo?
-Seguro, seguro que le diré todo lo que le tenga que decir.
-Eso me tranquiliza, pero ¿qué son esos ruidos que se oyen en el pasillo?
-¿Ruidos, qué ruidos?
-Ruidos, voces, carreras ¿no los oye doctor?
-Ahora que lo dice, si que los oigo, es más...
-Y ¿bien?
-Pues siento tener que dejarle, un asunto urgente me reclama.
-Pero doctor, ¿a dónde va, doctor?
-Saludos a toda su familia, no puedo perder ni un segundo.
-Esto no es normal, no es lógico, ni cabal, ni serio.
-
¿ Es que no vas a decir nada José Alejandro?
-
-¡Ah! si estuviera aquí Antonio David.
-
-Si, él quizá podría decir algo más.
-Buenas, soy el doctor Beltrán y usted es el señor Pedráz, supongo.
-César Julio, para servirle, pero ya nos hemos presentado antes.
-Lo siento, pero yo acabo de llegar
-Pero yo he estado hablando con usted o ¿era su doble?
-Todo tiene su explicación, usted ha hablado con mi hermano.
-Bien y ¿dónde está el otro doctor?
-Yo soy el único doctor de la familia, Alfredo Beltrán. Alberto es mi hermano y uno de nuestros invitados.
-Invitado, querrá decir paciente.
-Paciente e inofensivo, le gusta coger una bata blanca y presentarse como doctor
-Inofensivo quizá, pero liante también.
-Le ruego que le disculpen, pues sufre una extraña dolencia: atrofia perceptiva bilateral.
-Y eso ¿qué es?
-Una dolencia harto extraña que le impide percibir la mitad del campo visual.
-Así que no ve la mitad, pero tampoco oye.
-He dicho que no ve...
-Para mi, que de la mitad, ni oye ni ve, ni entiende.
-No le permito...
-Pero ¿tu ves lo que está pasando, José Alejandro?
-Alfredo, sólo Alfredo.
-Ni sólo Alberto ni sólo Alfredo, ustedes tienen montado un complot.
-No le permito que le falte a mi hermano Alberto, pues yo también he sufrido de esa extraña dolencia, aunque ahora estoy felizmente recuperado.
-Eso se lo contará usted a todos.
-Sólo se lo cuento a usted.
-Vámonos José Alejandro, aquí no vamos a sacar nada en claro.
-Adiós, profesor.
-Adiós, doctor.
-Adiós.
-Nos vamos en tu moto, José Alejandro.
-
-Si, en tu moto, tu conduces y yo voy de paquete.
-Brun, brun, brun...
-Señor Pedráz...
-¿Que pasa ahora, doctor?
-Que si va en moto, debería ponerse el casco.
-Llevo puesto el casco, quien no lo lleva es José Alejandro.
-Brun, brun, brun...
- Cuidado profesor.
-Brun, brun, brun...
- Cuidado...
- Pron, pron, catacrof.
- ¿Se ha hecho daño profesor?
- No, no ha sido nada. La moto se ha llevado la peor parte.
- En fin... esta terapia me parece un poco agresiva.
- Es una terapia de choque, pero de seguro que será útil para nuestros internos.
- Eso espero, en fin estimado colega, seguiremos practicando.
- Bien, si le parece, ahora yo haré de profesor y usted de doctor.
- Me parece bien, pero le recomiendo que vaya en coche, es más seguro.


Subir

 
Sala de espera

> Cuentos que yo, solo, me cuento

> Lo confieso

> ALGO PARECIDO A LA FELICIDAD

> TROZOS DE VIDAS

> ESTILO DE EJERCICIOS (Que no ejercicios de estilo)

> CUENTOS DE NAVIDAD

> CUENTOS IDIOTAS
> Terapia de choque
> Performance
> El hombre más desgraciado del mundo
> La culpa es de los pobres (PDF)
> Visión de rayos XX

> Y A VECES PIENSO...

> CUENTOS SALVAJES