Premios
y castigos
Chico conoce chica, chica conoce chico. Chico
se enamora de chica, pero chica se enamora de otro chico. O sea,
A es un buen muchacho que conoce a B, una joven muy atractiva.
A se enamora perdidamente de B, pero B prefiere a C, un guaperas
un tanto descarado. B y C se casan y A se queda solo y soltero.
B castiga a A con su indiferencia y otorga a C un premio que
quizá no merece.
B y C tienen su primer hijo y le ponen
de nombre c. Pasan dos años y tienen su segundo, una niña
a la que llaman b. Las cosas entre B y C no van del todo bien,
pero... A se acuerda
mucho de B y a veces la ve por la calle con b y c, pero no le
dice nada. B le ignora, parece que le ha olvidado.
Las cosas entre
B y C cada vez van peor, pero tienen otro niño. Él
quiere ponerle d como su tío D, pero ella inexplicablemente
se empeña en llamarle a. Al final, ella se sale con la
suya. B y C se separan. Los niños se quedan con B y C
encuentra pronto una nueva E o F o G.
Un día paseando por
la calle, B se encuentra con A y le reconoce. Qué tal
tu vida, y la tuya, y qué has
hecho estos años, pues nada, pues yo ya ves y B señala
al niño que lleva de la mano, es a, le dice y A contesta ¡Ah!
Es que los otros ya son mayores y no quieren saber nada de mí,
añade B. A apenas contesta. Bueno pues nos vemos otro
ratito. Y se ven, porque B cada vez que encuentra a A le para
y le pregunta, y qué tal y cómo no te has casado,
y esto y lo otro y a mí ya ves no me salió bien
, pero no pierdo la esperanza, y la vida siempre te da una segunda
oportunidad y tu ya me entiendes...
Otro día A se encuentra
con B, casualmente a la salida de su casa, es que pasaba por
aquí, dice B, no, no es que
vaya a una fiesta, es que me gusta arreglarme y qué haces
tan solo y tal y cual... Otro día quedan para ir al cine,
otro para cenar, otro para bailar. B se divorcia de C y se casa
con A. Se van a vivir juntos con los niños.
Pasa un año
y las cosas entre A y B comienzan a ir mal, y luego van peor.
Un día B le dice a A, con amargura,
pero ¿por qué me haces esto? tu antes no eras así,
siempre he sido así, responde A, ¿cómo?
Si, cínico, moralista, es decir, insoportable. B rompe
a llorar y confiesa, lo se te hice mucho daño, pero ¿por
qué te has casado conmigo? ¿para castigarme? A
responde, no, tu castigo fue C, yo soy tu premio. Entonces B
se da cuenta de los errores que ha cometido y se vuelve más
compresiva, más atenta y más buena, pero A sigue
lo mismo. Quizá B recoja los beneficios de su nuevo ser,
en la siguiente vida.


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