turista accidental accidental accidental correo
el turista se llama accidentalmente...

Los muertos no mienten

Harry apareció de repente en la esquina de la avenida, llevaba una gabardina impermeable y el sombrero calado sobre una mueca de desprecio.

Amanda acababa de salir del hotel, iba a encender un cigarrillo cuando se quedó congelada a doce centímetros del suelo, sobre sus zapatos de tacón.

Harry avanzó sobre el pavimento mojado hasta tocarla con la punta de un dedo, una estatua de mármol glauco al borde de la catástrofe.

Amanda tiró el cigarrillo al suelo y lo pisoteó como una niña contrariada, ensayó una sonrisa mientras balbuceaba.

- No sabía que habías muerto.
- No, sólo estaba fuera de la cuidad.
- Quiero decir que no les creí, cuando me lo dijeron.
- Es mejor que sigan pensando que no estoy aquí.
- Pero yo te he visto y si me preguntan no sabré mentir.
- No será necesario, porque no te encontrarán.
- Pero yo no pienso irme de la ciudad…
- No irás a ninguna parte, vas a quedarte aquí…muerta.

Harry la tomó del brazo, Amanda no opuso resistencia. De nuevo comenzó a llover y los dos desaparecieron bajo el aguacero de lágrimas sucias que calaba con rencor hasta los huesos.


Subir

 
Sala de espera

> Cuentos que yo, solo, me cuento

> Lo confieso

> ALGO PARECIDO A LA FELICIDAD

> TROZOS DE VIDAS
> Los muertos no mienten
> Irrelevante
> Un pastor con su zurrón...
> Él no lo sabía
> Desafinado
> Mudanza
> Tras la máscara
> La edad del espejo
> Balance X
> Chalets acosados
> Nunca mientas a un extraño

> ESTILO DE EJERCICIOS (Que no ejercicios de estilo)

> CUENTOS DE NAVIDAD

> CUENTOS IDIOTAS

> Y A VECES PIENSO...