Chalets
acosados
Laura Elena conversa con su amiga
Carmen María en el hall del chalet de dos plantas. Laura
Elena lleva aún su ropa de tenis, la cinta en el pelo,
la raqueta y las deportivas; todo de la misma marca. Carmen María
ha venido a traerle una tarta casera que ella misma ha preparado.
Laura Elena, como tiene las manos ocupadas, le hace un gesto
con la barbilla para que deje la tarta en cualquier sitio. Carmen
María arquea las cejas y sostiene la tarta con una sola
mano mientras pregunta dónde. La mansión está redecorada
en estilo minimalista con abundantes muestras de arte brutal
africano, pero no hay nada parecido a una mesa. Por fin Laura
Elena recoge el postre y desaparece camino de la cocina. No puede
ver como Carmen María desconecta la alarma electrónica.
Laura Elena va a casarse esta misma semana con Gustavo C. un
escritor de culto y de éxito. Carmen María que
fue su amante, aún sigue enamorada de él y sabe
que Laura Elena es el único obstáculo entre ambos. “Me
da no se qué dejarte sola”, se despide Carmen María, “Con
todos esos robos y crímenes que han ocurrido en la urbanización últimamente”.
Laura Elena hace una mueca enseñando su dentadura perfecta
y despide a su amiga. En la calle, una sombra oculta entre los
arbustos se ajusta el pasamontañas.
“Chalets acosados” es la telenovela
de éxito
en la primera cadena de la televisión andorrana. Marcelo,
productor y creador, discute con Ramiro, jefe de guionistas,
los cambios
para el próximo capítulo. “Un accidente,
definitivo”. Ramiro menea la cabeza contrariado, pero el
productor esta decidido. La actriz que interpreta a Laura Elena
en la serie ha pedido vacaciones porque tiene un papelito en
la próxima película de un director independiente.
Marcelo ha decidido sustituirla para siempre, por eso insiste
en el episodio del allanamiento de morada. “Pero matar
a un protagonista…”, protesta Ramiro. “Es un
derecho del autor”, sentencia Marcelo. Ramiro se rinde
y deja el guión sobre la mesa.
Laura abre la puerta pensando
en Ramiro, pero es Carmen, su vecina. Laura se estaba haciendo
el tinte con un producto elaborado a
base de extractos naturales y lleva una toalla que se le resbala
sobre la frente. Carmen también parece que esta de faena
porque lleva puestos unos guantes de látex. Siempre ha
admirado a Ramiro y envidiado a Laura, o ¿es al revés?
la verdad, está bastante confusa y algo acalorada. Laura
le pide que la acompañe hasta el lavabo, tiene que aclararse.
En el pasillo, Carmen tropieza con una estantería y a
punto está de caer al suelo el trofeo que ganó Ramiro
en los juegos florales de su pueblo natal. Es un objeto bastante
feo y pesado, con peana de granito. Carmen lo coge y sigue a
Laura mientras comenta “¿sabes la cantidad de accidentes
domésticos que se producen en los hogares de parejas de
hecho?”. Ramiro llega a su casa, llama a la puerta pero
nadie contesta, así que decide usar su llave.
Marcelo se
ha quedado este verano sin vacaciones. Ha suspendido ocho de
diez, así que nada de pandilla, ni centro comercial,
ni patinete. Castigado todo el verano y además en el barrio
no hay piscina, mierda. El único aliciente es que su prima
del pueblo viene esta semana. Ha tenido que dejar su cuarto e
instalarse con su hermano pequeño, pero no le importa.
Su prima del pueblo, ufff, tiene como catorce años, pero
está… ¡cómo esta! Aún lleva
corrector dental y recuerda que el verano pasado fue cantidad
de borde, pero este verano hay tema, seguro. Llaman a la puerta,
Marcelo abre y Laura Elena entra con su bolso de viaje y su mochila
a la espalda, sin mirarle.


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